lunes, 2 de mayo de 2011

El creador del Cartel Moderno

Moulin Rouge. La Goulue” – Henri Touluse Lautrec. Esta obra enmarcada preside mi habitación.



Clavo la mirada en ésta litografía e imagino el cartel anunciador del espectáculo cabaretero fijo en las paredes de las calles parisinas o en movimiento en una calesa tirada por caballos.  Lentamente mi planeta se hace etéreo, viajo a una época bohemia de pintores que desfilan desatendidos entre la multitud como máscaras en carnaval y que luego pasaron a ser consagrados internacionalmente.


Tengo especial simpatía por este cronista de singular personalidad que asentó el cartel publicitario en la categoría de arte y que supuso una enorme influencia en los círculos artísticos, y en los circuitos de la publicidad posterior. El cartel requiere de una composición limpia, efectiva, llamativa, que conjugue texto e imagen, que convenza y de cuenta sugestiva de la oferta, él lo consigue.

La Cadena Simpson

Baile en el Moulin Rouge

La Goulue entrando en el Moulin Rouge

Jane Avril” Litografía


Divan Japonais

Ambassadeurs: Aristide Bruant

La cama

Desde lejos se le ve como a través de trazos de movimiento precisos y fugaces transmite sus filias y sus fobias. Hace un uso expresivo, no descriptivo del dibujo. Tiene gran capacidad para captar la psicología de los personajes que tiene delante, es un observador preciso, presenta lo real, sin hacer crítica ni edulcoración. En él, el aspecto artístico precede siempre al tema. Es el introductor de grandes áreas de colores planos y un gran experimentador de técnicas, que usa con gran maestría mezclando unas con otras. En un mismo apunte topamos con óleo, tiza, pastel, tinta china...

*Henri Toulouse-Lautrec


Si su legado es singular, su personalidad no lo es menos. Touluse Lautrec de ilustre cuna, fue el primogénito de una familia noble de la alta aristocracia. Así las cosas, aquel niño premiado por su belleza y encanto con apodos de “bebe bonito” y “pequeña joya” parecía andar con paso seguro hacia el futuro que su padre le promulgaba, el futuro de los hombres de su estirpe: todo un diletante, además de cazador y jinete. Ya de niño se aficionó a la pintura.

Pero pronto contaría con el rechazo de su padre. Lautrec en su adolescencia a ojos vista, desarrolló una anomalía física que desembocó en unas piernas muy cortas y delgadas en relación a una gran cabeza. Una displasia ósea, que no le impidió moverse como pez en el agua en los divagares de París. Volátil se adentró en los suburbios de Montmartre descartando lo que le ofrecía la acomodada aristocracia. Dibujaba cabareteras, prostitutas, alguna figura de circo, cantantes de cafés, etc. Allí se encontró a gusto con el ambiente marginado, quizá porque él también era uno de ellos. 

Cuanta razón tenía su padre cuando ya de niño divulgaba que su hijo sería un gran hombre.

1 comentario: