lunes, 24 de octubre de 2011

Disculpe, ¿hace mucho que espera?


Que “el que espera desespera”, eso es así. Los hay que llegan los primeros, los puntuales, dichosos ellos, siempre pendientes de un hilo. Como si no hubiese un mañana, esperando siempre esperando, como no, a los que parecen no conocer horarios o desconocer cualquier aparatuqui que atestigüe que ya pasan ciertos minutos, por no decir demasiados, de la hora acordada. Aunque casi siempre, por no decir siempre, valga la redundancia, llegan con las apócrifas escusas, ya poco novedosas, para paliar la ansiosa situación del que esperaba ya desesperado. Eso es así, para que nos vamos a engañar.


El transporte público es de los que prefieren hacerse esperar, menudo es ese, ni si quiera se molesta en excusarse. Y claro, siendo así, a ver quién es el que se acostumbra a sus correlativas esperas. Pero algunos, los ocurrentes, los de divulgar su marca, comunicando y explicando su identidad y carácter, nos lo hacen más ameno. Y la parada del bus no es mal sitio para empezar… Haciéndolo así, muchos lo agradeceremos.

  • 3M publicita de esta manera sus cristales de seguridad (aunque sólo los billetes de la parte de arriba eran verdaderos…)





  • Absolut Bloody Mary




  • La habitación de Barbie






  • La nevera de Coca-Cola




  • Dentro de McDonals


  • Este restaurante alemán no encontró mejor manera para anunciar la frescura de sus pescados que introducirlos dentro del panel publicitario


  • Fitness First te hace pasar por la báscula


  • Guaraná y su portería de fútbol


  • Ikea, como en casa


  • Le Lait, tetra brick gigante


  • El corredor de Nike


  • Norwegian promociona sus billetes a Edimburgo


  • Promoción de Adelaide Festival de Cine de Australia


  • Pruhealth Dispensador de naranjas


  • Espera sentado en una tabla de surf Quiksilver


  • Smirnoff y su chiringuito de playa



En el libro “Diferenciarse o morir de Jack Trout se puede leer que lo que hace fuerte a una empresa no es el producto o servicio, sino la posición que ocupa en la mente del posible consumidor. Del mismo modo, los últimos estudios en neuromarketing afirman que si recordamos una marca es mucho mayor la probabilidad de que la acabemos comprando. Es la más que ya conocida batalla del posicionamiento.